Discúlpeme que se lo diga asi... tan así.
Que antes no lo haya invitado a un trago o una caminata en buena compañía... Que ya así, de buenas a primeras lo invite a algo tan serio como mirar las estrellas...
Conociéndome sabrá razonar, pensar, intuir, que este no es un gesto ni muy premetitado ni medido; ni en tiempo ni en consecuencias.
Podría ud, alegremente decirme que sí, y convertir esta simple invitación en un hecho.
Sepa que esto no es algo figurativo, sino puramente Literal.
Quisiera que fueramos a ver las estrellas....
O podría por el contrario decirme que no... decirse que no....
Le propongo me pase a buscar, y vayamos, quizá lejos de las luces de la ciudad, a tirarnos a la sombra de algún león una noche de estas... y mirar las estrellas.
En el mejor de los casos, quizá, encontremos alguna forma.
En el mejor de los casos, quizá... veamos una estrella fugaz, y hasta alguno se anime a pedir un deseo. O dos. O los que quiera... quién dice cuántos deceos puede cumplir una estrella?
Si usted me dejara, yo podría....
sólo si usted me dejara, si me lo permitiera, claro está...
Podría usted otro día, o al día siguiente, u otra semana, en otro año, o en otra vida, invitarme a mirar el sol...
Y cambiar los roles, y buscarles formas a las nubes...
¿Qué le parece?
Estas cosas son tan serias, que la gente grande no se anima a hacerlo... Usted... podría ser un niño otra vez? para siempre quizá...
Cuando me pase a buscar, si es que acepta mi invitación, no se olvide de ud.
No se deje en ninguna esquina... llegue hasta mi puerta, hasta el león, y hasta las estrellas,
no se olvide en ningún rincón.
Cuando me pase a buscar, si es que acepta mi invitación....
Me acompañaría usted a ver las estrellas?
Hace 5 años
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